domingo, 12 de diciembre de 2010

Familias de niños robados durante el franquismo comparten éxitos y dudas
NATALIA JUNQUERA - Madrid - 12/12/2010

Vota Resultado 95 votos . ."Yo he encontrado a mi hijo. Me ha costado 32 años, seis meses y siete días...". Carmen Cruz hablaba por videoconferencia desde Tenerife para una treintena de familias reunidas en el Ateneo de Madrid en unas jornadas sobre niños robados durante el franquismo y en los primeros años de la democracia. Carmen dio a luz en Bilbao en 1978. Tenía 17 años.

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Dos juzgados creen que la Audiencia Nacional debe investigar estos casos
"Tuve a mi hijo en mis brazos, pero por más que me resistí, me lo quitaron", recordaba emocionada. "El año pasado, después de muchas pistas falsas, de desanimarme muchas veces, al fin le encontré. Le he presentado a su padre, a sus hermanos... Debería haber dejado de buscar, pero siento la obligación moral de ayudar a encontrar a otros". Lo ha hecho. Dos madres se han reunido con sus hijos gracias a ella.

En la sala escuchaban muy atentas familias que siguen buscando a sus seres perdidos. Algunas se entrevistaron recientemente con el fiscal de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza, quien les dijo que la justicia no podía ayudarles, pero el Gobierno sí: creando una oficina de atención a las víctimas que funcionara como un gran banco de ADN donde ir a buscar a madres, hermanos o hijos separados durante el franquismo. "El fiscal nos ha llamado y quiere volver a vernos", animaba al resto de familias Mar Soriano, hermana de Beatriz, que cree que fue robada porque en la clínica donde nació en 1964 (O'Donnell, Madrid) a sus padres le dijeron que había muerto de otitis y que no podían darles el cuerpo porque ya la habían enterrado.

Mar relató su visita al médico que firmó el documento que le entregaron a sus padres y en el que se dice que Beatriz murió de "otitis". No le dijo quién era ella. Se presentó como una persona que quería ayudar a esa familia. "Me dijo que cómo era posible que me involucrara con comunistas que solo querían dinero".

Como padrinos de las jornadas intervinieron Carla Artés, la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de mayo argentinas, y Paco Lobatón, que en su programa Quién sabe dónde ayudó a resolver casos parecidos. Artés explicó que espera para enero la sentencia contra el hombre que le robó su identidad, hasta que, al cumplir los 10 años, su abuela, que la había buscando por todo el mundo, le dijo quien era. "Yo tenía 10 años y lo asumí. Pero para muchos hijos que han seguido viviendo con los asesinos y torturadores de sus padres, descubrir con 30 años quiénes son es muy complejo".

Lobatón cuenta que en su programa resolvieron 1.500 casos de desaparecidos. Recuerda uno con emoción, el de Rosa Maestre. "Lo único que teníamos era una foto suya minúscula de cuando tenía tres años. ¡Y la encontramos!".

Fernando Magán, abogado de las familias, recordó que después de que el juez Baltasar Garzón hablara en un auto del robo de hasta 30.000 niños durante el franquismo, "muchas personas tuvieron la valentía de expresar su duda: ¿soy un niño robado?". Mañana presenta un nuevo recurso para que la justicia se encargue de este asunto. Un segundo juzgado, el de Talavera, acaba de decir que el competente para investigar estos robos es la Audiencia Nacional.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

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“Argentina está dando un ejemplo al mundo entero”
DW-World, 11.11.2010 - 12 Noviembre 2010

El juez Baltasar Garzón habló en Berlín sobre los avances de la justicia penal universal y sobre la situación en España



El juez Baltasar Garzón habló en Berlín sobre los avances de la justicia penal universal y sobre la situación en España, donde no se permite a las familias de las víctimas del franquismo sepultar a sus seres queridos.

Las suyas son batallas de gran envergadura que recuerdan a David contra Goliat. El magistrado español que logró detener al ex dictador chileno Augusto Pinochet en 1998 no ha perdido su fe en el triunfo de la verdad y sabe que el proceso contra él es una cuestión de poder, no lo califica como injusticia. “Injusticia es cuando un terremoto en Haití mata a cientos de miles de personas”, dice ilustrando su noción sobre el término.

-Invitado por la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento alemán, que preside el diputado del Partido de Los Verdes Tom Koenigs, el juez manifestó su deseo de que cuanto antes tenga lugar el juicio que defina su situación. Garzón trabaja como consultor externo para la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional con sede en la Haya hasta diciembre, donde asesora y prepara investigaciones que afectan a varios países de América Latina.

“En el ámbito de los derechos humanos lo mejor es lo que queda por venir, pero en América Latina ha habido un gran avance en la lucha contra la impunidad. Todos los países desde el sur al norte han evolucionado en ese sentido, sobre todo Argentina que está dando un ejemplo al mundo entero, así es creo yo, como se debe afrontar la investigación de los crímenes contra la humanidad y genocidio”, dice Garzón en conversación con Deutsche Welle.

“Hay ejemplos negativos, como la situación en Honduras que es muy preocupante, eso implica que se debe estar muy al pendiente de lo que pase, porque hay el riesgo de que se estén violentando los derechos humanos de forma grave. Hay países como Colombia donde se está dando un gran esfuerzo, sobre todo a partir del cambio de gobierno, en el que se ve una mayor tranquilidad institucional a la hora de perseguir esos crímenes masivos. De modo que dentro de lo que cabe es una situación esperanzadora, pero todavía queda mucho camino”, dijo.

Tom Koenigs, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento alemán, y el juez Baltasar Garzón.Bildunterschrift: Tom Koenigs, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento alemán, y el juez Baltasar Garzón.



Principio de justicia penal internacional

Ante un nutrido auditorio en la sede de la fundación Heinrich Böll, cercana al Partido de Los Verdes, Garzón realizó una evaluación sobre los avances y retrocesos en materia penal con los que la justicia internacional ha respondido durante los últimos 70 años a crímenes de genocidio para asegurar que éstos no vuelvan a suceder.

El principio de justicia penal internacional, anclado en los sistemas jurídicos nacionales de algunos países, entre ellos España, permite a cualquier juez, en cualquier lugar del mundo, perseguir los crímenes de genocidio contra la humanidad. “Si algo justifica este principio es que es el último reducto contra la impunidad”, sentenció.

El juez explicó que se deja caminar a la justicia bajo este principio siempre y cuando no llegue a lugares sensibles de poder político. “Cuando la justicia se topa ante potencias como China, Estados Unidos o Israel, es cuando ya no pasa”, dijo Garzón y explicó que en España se investigaba el genocidio en Tibet de 1959, acontecimientos en la Franja de Gaza imputables a Israel y las detenciones en Guantámano, así como los vuelos secretos de la CIA.

Prisión de Guantánamo, limbo desde el punto de vista penal. Bildunterschrift: Prisión de Guantánamo, limbo desde el punto de vista penal.

El poder de las víctimas

Presumiblemente como resultado de la presión ejercida por dichas potencias, desde noviembre pasado en España hay una ley más restrictiva. Sin embargo el magistrado está convencido de que el principio de justicia universal sigue avanzando y gracias a la fuerza de las víctimas.

“La persistencia en el caso de Argentina y Chile de las víctimas durante tantos años hizo que las puertas de un juzgado en España, en este caso el mío, se abrieran y se comenzara sencillamente a creer en la justicia penal universal y se aplicaran los mismos criterios que si el delito hubiera sucedido en España”, dijo Garzón que decidió estudiar leyes a los 17 años con la firme ambición de convertirse en juez.

Mientras las estructuras del poder sean las mismas o sigan teniendo influencia en el poder en todos los países hay dificultades, explica Garzón, eso se ha visto en Chile, en Argentina y en Guatemala. “En España durante 70 años no se ha hablado sobre ningún tipo de investigación de crímenes del franquismo en el contexto de crímenes contra la humanidad”, dijo y explicó que no son crímenes cometidos durante la Guerra Civil, sino antes y después de ella, hasta 1951.

“Crímenes consistentes en la desaparición, detención, muerte, ejecuciones sumarias, torturas, etc”. El número de desaparecidos cifrado por las Asociaciones de la Memoria Histórica asciende a 152.000. “No se sabe dónde están sus cuerpos, si estarán en las cunetas de las carreteras, en los campos abiertos, en camposantos o en el valle de los caídos y no se permite a los familiares que retiren sus restos” dice.



Los niños perdidos del franquismo

Al explicar los antecedentes que llevaron a su suspensión, el magistrado recordó que en 2007 se aprobó la Ley de Memoria Histórica -que no contó con los votos del Partido Popular-, pero se convirtió en la primera reivindicación ganada por las víctimas del franquismo. “La propia ley preveía que los familiares entablaran otras acciones y lo hicieron”, así fue como llegaron a su juzgado. El magistrado consultó las leyes internacionales, las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y toda la literatura generada por Naciones Unidas y el Consejo de Europa que desde 2005 urgía a investigar estos crímenes, sobre todo los que se conocen como “los niños perdidos del franquismo”.

Garzón subraya que hay datos para investigar la desaparición y adopción ilegal de alrededor de 30 mil niños hijos de madres republicanas que fueron presas, muertas, desaparecidas o sencillamente porque el nuevo régimen no consideraba a las familias adecuadas para educar a los nietos, sobrinos, hermanos o hijos.

El planteamiento del magistrado no fue aceptado por la mayoría del Tribunal de la Audiencia Nacional. “14 jueces dijeron que no era correcto, tres lo apoyaron y otros seis más en toda España dijeron que la línea de investigación era la correcta”. Fue así como la formación ultraderechista y principal responsable de la represión durante el franquismo, Falange Española de las JONS y el pseudosindicato Manos Limpias interpusieron una querella contra el célebre pero temido magistrado.

Hubo muchas intervenciones de un interesado público. El diputado Koenigs preguntó como era posible que España, un país tan moderno fuera en materia de justicia tan arcaico. “En España, en el momento de la transición la gran olvidada fue la justicia. Teníamos unas ganas enormes de entrar a Europa. Lo moderno era mirar hacia adelante, el pasado nos estorbaba, el franquismo en Europa tenía poca venta. Aquí había que decir que éramos ya los más demócratas, los más lanzados, los número uno en todo. Por tanto, quien se iba a plantear siquiera echar la vista atrás”, concluye.

Autora: Eva Usi

Editor: Pablo Kummetz

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jueves, 8 de julio de 2010

La Fiscalía llamará en julio a declarar a las familias con bebés desaparecidos

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martes, 6 de octubre de 2009

DESAPARICIONES | LA ASOCIACIÓN DERECHO A SABER DA CUENTA DE MÁS CASOS
Los 30.000 menores robados del Franquismo
El robo de niños fue sistemático en cárceles, hospicios y maternidades. 70 años después no se saben todos los datos. Los tiene la Iglesia en sus archivos y ninguna ley le obliga a abrirlos.

María José Esteso Poves / Madrid
Miércoles 6 de mayo de 2009. Número 101
“Lo llevaron a bautizar y no me lo devolvieron. Yo reclamaba el niño, y que si estaba malo, que si no estaba. No lo volví a ver”. Éste es el testimonio de Emilia Girón, que dio a luz en el hospital de la cárcel de Salamanca en 1941. Su delito, ser hermana de un guerrillero. Este caso y otros están recogidos en el auto de Garzón tras la denuncia presentada en la Audiencia Nacional por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). En el auto se dice que los niños perdidos son víctimas del Franquismo y que había un plan de desapariciones para eliminar oponentes. La Fiscalía declaró a Garzón no competente.

El caso de Emilia Girón no es único, se calculan más de 30.000 los niños robados a familias “no afectas”. 70 años después poco se sabe de aquel episodio aberrante de la dictadura. Irredentas (2002) de Ricard Vinyes recompone el puzzle. Vinyes basó parte de su investigación en testimonios de presas recogidos por Tomasa Cuevas, también presa.

Después de la guerra, la represión fue brutal. Miles de personas fueron encarceladas e incluso se habilitaron conventos como prisiones. A ellas fueron a parar muchas mujeres.

La cárcel de Ventas, concebida como un edificio moderno por Victoria Kent, se convirtió en un lugar infame. Tomasa Cuevas lo describe como un gigantesco almacén de mujeres. Antonia García dice: “Sólo recuerdo la locura de mi primer día en la sala de prisión: un sitio para 500 personas albergaba a 11.000. Las mujeres se tiraban al suelo a la vez, no había más sitio”.

Las presas vivían hacinadas con sus hijos y, pronto, la masificación supuso un problema, no humanitario, sino económico y administrativo. Mirta Núñez Balart, historiadora, calcula que en 1939 había 280.000 presos. Hoy con el doble de población son unos 60.000.

Las embarazadas con pena de muerte eran fusiladas nada más dar a luz, como relata Carlos Fonseca en Trece rosas rojas. Trinidad Gallego, matrona, fue encarcelada y ayudó a parir a sus compañeras de prisión. A sus 95 años recuerda para DIAGONAL que “allí los niños los disfrutaba la Topete [la directora María Topete]. Las madres estaban separadas de sus hijos, si devolvían, ellas no podían cuidarlos. Sarna, piojos, sin apenas comida ni agua. Morían muchos. Con tres años se los llevaban, si tenían familia, pero entonces todos estaban en la cárcel e iban a parar a los hospicios o no se sabe”.

En los ‘40 se abrió una prisión para madres lactantes en Madrid. Las presas pensaron que las condiciones mejorarían. Mercedes Núñez, presa política, dice en Mujeres caídas de Mirta Núñez: “Ninguna madre podía cuidar de su hijo. Los niños vivían separados en un patio aparte y ellas trabajaban en talleres más de diez horas diarias”. En Santurrán (País Vasco) las monjas mandaron salir a las presas al patio. Cuando volvieron, sus hijos habían desaparecido. Ya no existían, no habían sido inscritos en el registro de entrada.

Teorías de inspiración nazi
El rapto se convirtió en ‘legal’ por la Orden de 30 de marzo de 1940 que da la patria potestad al Estado. El general y médico Vallejo Nájera, formado en Alemania e ideólogo del régimen, afirmaba que era necesario “extirpar el gen marxista” y recomendaba el traslado de los niños a hospicios para “la eliminación de los factores ambientales que conducen a la degeneración”. Para ello, aplicó descargas eléctricas a los presos y otros experimentos.

La Iglesia regía todos los órdenes de la vida, los internados moldeaban a los niños, mientras el régimen los presentaba como “sacados de la miseria material y moral”. Victoriano Ceruelo, de 65 años, estuvo en Zamora: “Desde los cinco años, todos los días nos levantaban a las 5h. de la mañana para ir a misa. Los domingos venían familias y las monjas nos ponían en fila. Y decían ‘me gusta ése’, y se lo llevaban. Un día me tocó a mí, pero él le daba mala vida a mi madre y ella se suicidó”. Hasta hace poco iba cada año a preguntarle a la superiora quiénes eran sus padres. Ella le decía: “No tienes derecho a remover”.

El 4 de diciembre de 1941 una ley autorizó cambiar los apellidos “si no se pudiera averiguar el Registro Civil en que figuren inscritos los nacimientos de los niños que los rojos obligaron a salir de España y que sean repatriados [23.000 volvieron]. Igual inscripción se hará a los niños cuyos padres y demás familiares murieron o desaparecieron durante el Glorioso Movimiento Nacional”.

Fernando Magán, abogado de la ARMH, señala que “eso es la transposición de un decreto nazi a España. Lo que subyace es el exterminio de una clase social, los rojos. La eliminación de las ideas por la vía del exterminio de las personas. Hubo un momento –continúa Magán– en el que se instruyó a la policía judicial para abrir los archivos parroquiales. Pero la sala de lo penal, la misma que condenó a Scilingo, cerró sumario”.

También el orden moral impuesto repudiaba a las mujeres si su unión no era bendecida. En el programa de Paco Lobatón (TVE) ¿Quién sabe dónde? afloraron miles de casos. Sensibilizado, Lobatón fundó Derecho a Saber (ANDAS), junto a varias afectadas. A partir de ahí, el programa fue incómodo.

El caso de María Fe Fernández (Pamplona) se resolvió en la tele. La suya fue madre soltera: “Si se quedaban embarazadas iban a parar al convento hasta que daban a luz, luego a la maternidad, allí el capellán hacía las gestiones. Las engañaban y los hijos iban para militares, ricos o familias humildes (a cargo de curas)”. Dice que hay casos en Argentina, Italia, Alemania o Austria.

Avanzada la dictadura el secuestro de bebés continúa. Ahora, Mar Soriano busca a su hermana. Su madre falleció hace unos días. “Mi hermana nació en 1964 en la Maternidad de O’Donnell (Madrid), parecía sana, pero la metieron en la incubadora y un día le dijeron a mis padres que había muerto y que ya la habían enterrado. Ellos estaban aturdidos, eran gente humilde y no sabían qué hacer. Les dieron la partida de defunción y decía que un general mandó enterrarla. A mí me contaron que mi hermana murió. Por mi trabajo doy conferencias en el extranjero para personas sordas. Y en 1997, en Austria, se me acercó alguien que me dijo que conocía a mi familia en Klangerfür, que si el padre era alemán, su hija era igual a mí, mi misma cara, pelo... Dije que no. Hace unos meses empecé a atar cabos”. También desconocía el caso de una madre que ha localizado en Austria a su bebé robado en Madrid. La Iglesia tiene los archivos, pero ninguna ley obliga a abrirlos.

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ANÁLISIS | LA IGLESIA TIENE EN SUS ARCHIVOS LOS DATOS
¿Dónde están los datos de bautizo de Auxilio Social?
Durante años, Auxilio Social auspició a niños del contagio de las ideas de los “rojos”, gracias a la sintonía de Franquismo e Iglesia.

FRANCISCO GONZÁLEZ DE TENA (autor de ’Niños invisibles en el cuarto oscuro’, ed. Tébar y ’El papel de la Iglesia en Auxilio Social’, ed. Sepha)
Miércoles 6 de mayo de 2009. Número 101
Casi todos los españoles han oído hablar del llamado Auxilio Social, aunque la mayoría tengan sólo una idea aproximada de lo que representó.

Existen al menos dos estudios monográficos de esa institución, de Mónica Orduña (tesis) y de Ángela Cenarro (ensayo). La investigación sociológica que esta institución demandaba constituye el objeto de mi tesis, Puentes de escarcha, aún inédita aunque el profesor Paul Preston me invitó a que figurase en formato editorial en este mismo año. Las dictaduras tienen interés en destruir los documentos comprometedores, y en este aspecto la franquista tuvo tiempo y fue muy eficiente. En concreto con Auxilio Social la destrucción de documentos comprometedores debió de ser casi completa. Por esta razón parecía conveniente realizar una investigación sobre esta institución desde las herramientas sociológicas, sin demora, dada la avanzada edad de los afectados.

A modo de síntesis señalo los elementos más significativos de Auxilio Social.

El protagonismo de la Iglesia católica era absoluto, en contra de la impresión general de que era una institución netamente falangista. Las experiencias recogidas hablan de humillaciones, castigos corporales sin explicación de causa, racionamiento hasta la exageración del agua para beber y de la alimentación. Y un caso contrastado por triangulación que apunta a que familias afectas al régimen visitaban los hogares para “escoger” algún chico, incluyendo una especie de rueda de selección.

Como resumen hay que señalar que el concepto de disciplina era militar. En palabras de algunos internos, “eran cuarteles para niños”. Por encima de este comportamiento masificado, el único objetivo que parecían perseguir los ideólogos de la institución (que sobrevivió hasta 1981) era el ideal falangista de mitad monje/mitad soldado. La instrucción militar y el adoctrinamiento religioso eran los dos ejes sobre los que se articulaba el internamiento, sobre todo en las primeras edades de los ‘acogidos’.

Como eje directriz del plan trazado para Auxilio Social (con sello benéfico) aparece muy claro que era el ámbito ideal para realizar el maridaje perfecto del Franquismo y la Iglesia, es decir la síntesis más acabada del nacionalcatolicismo. Sólo así se explicaría la obsesión por aislar a los niños de los pocos contactos familiares que podrían quedarles (muchos eran huérfanos, pero sí tenían algún familiar), como una forma de evitar el contagio con las ideas de los “rojos”.

La posible respuesta a la pregunta de cabecera sólo la puede dar hoy, como resulta evidente, la Iglesia católica. Es la guardiana y transmisora de las esencias del Franquismo, muro infranqueable para todo intento de dignificar la memoria de las víctimas o desmontar las sólidas tramas ideológicas que permitieron 40 largos años de dictadura. La propia propaganda eclesial señaló en 1940 una explicación a la desaparición de niños. Semanalmente se bautizaban en los locales de Auxilio Social a “cientos” (son sus cifras) de niños. ¿Dónde están los registros de esos bautismos? Otro dato en la misma línea. En el registro parroquial de San Juan Bautista (Ciudad Lineal, Madrid) aparecen cientos de niños confirmados por Eijo Garay, cuyos datos filiales aparecen sin uno o ambos de sus progenitores ¿Son reales sus apellidos? ¿Fueron inscritos, al igual que los niños bautizados en locales de Auxilio Social, en el Registro Civil? ¿Los datos de filiación eran reales o supuestos? ¿Hizo Auxilio Social un uso intensivo del Decreto de diciembre de 1940, sobre apropiación de la patria potestad de los “niños abandonados” o “en riesgo”? Hay que señalar que, para el Franquismo, el mayor riesgo era el contacto con los “rojos”.

El peculiar concepto de justicia impuesto por los ideólogos del Franquismo, y en primer lugar por el “cuñadísimo” Serrano Súñer, hacía que todo el edificio legal fabricado resultara aberrante, si lo comparamos con los principios básicos del derecho. Por esta razón es preciso matizar el tema de adopciones y acogidas . La Iglesia católica tiene mucho que aclarar todavía.

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martes, 13 de enero de 2009

La generación robada Antigua cárcel de mujeres de Málaga

La generación robada



Antigua cárcel de mujeres. La actual Jefatura de la Policía Local de Málaga es la antigua cárcel de mujeres en la que Vallejo-Nágera hizo su estudio. L. O.


En Málaga existían 350 menores separados de sus padres republicanos en 1943 en los centros del Patronato de la Merced. Una investigación efectuada en la ciudad dio alas al desarraigo paternal

JOSÉ ANTONIO SAU. MÁLAGA Antonio Vallejo-Nágera era el jefe de los servicios psiquiátricos militares y director del gabinete de investigaciones psicológicas de los campos de concentración de Franco. Imbuido de las teorías raciales de Hitler, quería estudiar, con el beneplácito del caudillo, los fundamentos biológicos del marxismo.
El profesor de la Universidad de Barcelona Ricard Vinyes, junto a Montse Armengou y Ricard Belis, publicó hace años el libro ´Los niños perdidos del franquismo´. En uno de sus trabajos anteriores, ´Irredentas, las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas´, narra las peripecias del psiquiatra del régimen que, para experimentar con sus teorías, vino hasta la cárcel de mujeres de Málaga e investigó a 50 de ellas, 30 condenadas a muerte.
Vallejo pensaba que factores externos a la persona destruían la hispanidad y detectó en esas presas, en plena guerra, complejos de inferioridad y resentimiento. Así formuló la teoría de la eugenesia social, ya probada con éxito en la Alemania nazi. Este pensamiento abogaba por apartar a los tarados de la sociedad -republicanos y comunistas-. "En todo resentido existe un marxista auténtico", llegó a decir.
Bajo el auspicio de este marco teórico, los hijos eran separados de sus madres para ser educados bajo el paraguas de Falange y sólo podían darles el pecho una hora al día. Más adelante, propició que miles de pequeños huérfanos fueran recluidos en centros del Auxilio Social, hospicios y colegios vinculados a la Iglesia para su reeducación. Y, anticipando en decenas de años lo que ocurrió en Argentina, muchos de ellos fueron entregados a familias adeptas al Régimen.
A estos chicos se les conoce como ´los niños perdidos del franquismo´, un segmento social sin memoria ni identidad que puede ser calificado como ´la generación robada´ -denominación que se da a los niños aborígenes australianos separados de sus padres para ser reeducados-.
El investigador y ex presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, Francisco Espinosa, afirma, basándose en el libro ´Los niños perdidos del franquismo´, que en Málaga, a finales de 1943, había 350 niños y niñas internados en los centros especiales del Patronato de la Merced. "Sus padres habían perdido la tutela y fue el propio Estado el que publicó la lista de centros", señala.
Sólo en la provincia había 13 colegios de este tipo. En España son 10.575 niños los que vivían en los centros de la Merced a comienzos de la posguerra, según las investigaciones de Vinyes. Ahora, el juez Garzón ha remitido a los juzgados decanos de siete provincias, entre ellas Málaga, un auto del 26 de diciembre en el que se insta a investigar qué ocurrió con esta generación. "La dictadura franquista pudo haber propiciado la pérdida de identidad de miles de niños en la década de los años 40", apunta el magistrado. Éste se ha inhibido en favor de los juzgados territoriales después de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tumbara su investigación.
Además de esos 350 niños de Málaga, a cuyas familias se pasó por las armas, hay que sumar los que se encontraban en los orfanatos y en los centros de Auxilio Social, así como a aquellos que fueron entregados a familias de reconocida filiación falangista. "Dar un número concreto de los niños sin identidad que acogió el Régimen en Málaga es sin duda una temeridad y no sería ajustado a la realidad", señala Espinosa.
Emilio Silva, periodista e investigador, ha editado recientemente el libro ´Las fosas de Franco´ (Temas de hoy), junto a Santiago Macías. Este destacado experto recuerda que en toda España pueden ser, como mínimo, unos 30.000 niños los separados de sus familias y señala que, incluso, "se creó una arquitectura teórica para justificar esto".
"Muchos niños eran llevados a los centros de Auxilio Social -dependientes de la Sección Femenina de Falange- y recibían asistencia con el objetivo de apartar de ellos el gen marxista. También eran llevados a centros de vagos y maleantes o a hogares dependientes de la Iglesia católica, según las edades. Yo conozco casos en los que arrebataron niños a familias protestantes", explica Emilio Silva.
"El problema es que en España se destruyeron muchos documentos durante la Transición. Es todo muy complejo y cuantificarlo es muy difícil. En el Archivo General de Documentación pueden quedar miles de documentos almacenados que aún no han salido a la luz", apunta.
En Pamplona, relata, se dio un caso muy extraño: varios de estos niños robados comenzaron a recibir cartas en las que se les explicaba su verdadero origen.

Analogías. Este autor apoya decididamente la investigación del juez Baltasar Garzón, que ahora tendrá que ser completada por los juzgados de Instrucción de cada provincia.
"Casos similares acaecidos en la dictadura argentina tumbaron la Ley de Obediencia Debida. Allí han sido hallados 72 niños -ahora ya adultos- e incluso los colectivos ponen anuncios en los medios para dar con ellos", reflexiona.
Silva ha localizado un documento de Falange en el que se habla de una especie de operación rescate de estos niños en Rusia y otro escrito en el que un cura le escribe una carta a una familia en la que le explica cómo borrar el origen verdadero de una persona.
Este escritor, pionero en la lucha por la Memoria Histórica, está convencido de que sólo en relación a los sucesos de la Carretera de Almería debe de haber cientos de niños huérfanos que después fueron reeducados por el Régimen.

Casos concretos. En Málaga hay dos historias significativas: el de un chico cuyos padres y hermanos mayores fueron fusilados. Su hermano pequeño y él mismo ingresaron en un hogar de la Falange.
Otra señora del Rincón fue ingresada por su madre, junto a su hermanita, en San José de la Montaña. Nunca volvieron a saber nada de los progenitores. Al padre, incluso, le impidieron trabajar en su profesión habitual. La generación robada puede ahora recuperar su identidad. El problema es que muchos ya no quieren volver a andar sobre aquellos pasos ahogados en sangre y olvido.

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jueves, 8 de enero de 2009

Garzón envía a siete juzgados el robo de niños en el franquismo

Público, 08-01-2009



Garzón envía a siete juzgados el robo de niños en el franquismo

Cifra en 30.960 los pequeños separados de sus padres y acogidos por religiosos



ÁNGELES VÁZQUEZ - Madrid - 07/01/2009 22:00



Los juzgados de Madrid, Barcelona, Burgos, Valencia, Vizcaya, Málaga y Zaragoza tienen ahora en sus manos la posibilidad de investigar el secuestro de hijos de republicanos cometido durante el franquismo. El juez Baltasar Garzón se ha inhibido a favor de los juzgados decanos de dichas capitales en una resolución notificada hoy a las partes personadas en la primera causa penal abierta por los crímenes perpetrados entre julio de 1936 y diciembre de 1951.



El magistrado explica que el auto del pasado 18 de noviembre, en el que dio el relevo de la investigación a los juzgados de los lugares donde se sospecha que hay fosas de desaparecidos, quedó anulado por la última resolución de la Sala de lo Penal que le declaraba no competente para continuar con la instrucción que había abierto. Por eso, reitera otra vez la inhibición ya acordada entonces a un total de 28 juzgados.



Hasta 152.237 víctimas

A falta de un informe definitivo que deben presentar los expertos designados por el Juzgado, el auto cifra entre 136.062 y 152.237 el número total de víctimas de la represión franquista en esos años.



Pero, pese a lo novedoso de ese dato, aún lo es más que por primera vez incluye en la lista de juzgados que podrán continuar con la causa a los de las ciudades en los que se produjo el secuestro y cambio de identidad de niños, en cumplimiento de un "plan sistemático de recuperación" de hijos de republicanos.



En su auto de noviembre Garzón tenía claro que esta práctica no podía quedar impune: "Se propició una desaparición legalizada de menores de edad, con pérdida de su identidad, cuyo número indeterminado dura hasta la fecha, correspondiendo al Poder Judicial la obligación de investigar el alcance delictivo de unos hechos que, por su carácter permanente y contextualizados como crímenes contra la humanidad, no están prescritos ni amnistiados y sus víctimas (los hijos y algunos progenitores) podrían estar vivas, y por ende sus efectos seguirían perpetuándose sobre estas, ante la inacción de las instituciones del Estado".



En dicha resolución, el juez reproducía las cifras del Patronato de San Pablo, dependiente del Ministerio de Justicia, que entre 1944 y 1954 hablaba de 30.960 niños ingresados en centros religiosos y seminarios.



La mayoría eran huérfanos de guerra con padres muertos, presos, exiliados, desaparecidos o encarcelados, algunos en campos nazis. El número de estas víctimas aumenta con la política de repatriación de niños exiliados que llevó a cabo el régimen.

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sábado, 27 de diciembre de 2008

Cuando la petición de justicia se define como venganza. Por Vincenc Navarro

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« Cuando la petición de justicia se define como venganza. Por Vicenç Navarro
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Los niños perdidos del franquismo. Por Vicenç Navarro
Published by Imma Trianoon Diciembre 24, 2008in Memoria Histórica .
Publicado por El País. 24/12/2008

Una de las sorpresas que me encontré a la vuelta de un largo exilio fue el ver que mis estudiantes (gente joven, despierta y curiosa intelectualmente, horrorizados por las barbaridades realizadas por las dictaduras chilenas y argentinas -tales como el robo de niños de padres asesinados por aquellas dictaduras-) desconocían que todos aquellos horrores habían ocurrido también en España durante la dictadura franquista, incluyendo el robo de niños de madres republicanas asesinadas por el Ejército golpista. Recordaré siempre su respuesta al excelente documental de la televisión catalana Els nens perduts del franquisme, de Montse Armengou y Ricard Belis, que documentaba tales robos durante la dictadura. Al entrar en el aula al día siguiente de haberse proyectado tal documental, noté un silencio ensordecedor. Los estudiantes estaban sorprendidos, avergonzados e indignados de que se les hubiera ocultado parte de la historia de su país. Sabían lo que había ocurrido en Argentina y Chile, pero desconocían lo que había ocurrido en España. Fue así como pude explicarles que no sólo lo que había ocurrido en aquellos países, sino incluso muchas de las cosas que habían ocurrido en la Alemania nazi, se habían dado también en España. En realidad, parte de los experimentos realizados por la Gestapo en los campos de concentración nazis se habían iniciado en España bajo la supervisión de la misma Gestapo. (Ver Michael Edwards A time of silence. Civil War and the Culture of Repression in Franco’s Spain. 1936-1945. Cambridge University Press, 1998). No se lo podían creer. ¿Cómo es que nadie se lo había contado? Y así se lo expliqué.

En contra de lo que se ha dicho y escrito, el régimen militar liderado por el general Franco era racista. Los militares golpistas se consideraban parte de una raza hispánica superior (el día nacional se llamaba el día de la Raza), superioridad que le otorgaba el derecho de conquista y sometimiento sobre otras razas inferiores, entre las cuales incluían la raza de los republicanos rojos (término utilizado por la dictadura hacia aquellas poblaciones que se opusieron al golpe militar y a la dictadura). El ideólogo de tal doctrina era el militar psiquiatra Vallejo Nájera, que dirigía los Servicios Psiquiátricos del Ejército. Parte de su formación había tenido lugar en Alemania, habiendo estudiado las teorías racistas nazis de las cuales era un ferviente admirador. Su interpretación de la raza, sin embargo, contenía un fuerte componente político-cultural y psicológico más que étnico, aunque incluía elementos antisemíticos en su definición. Fue nombrado por el dictador director del Gabinete de Investigaciones Psicológicas con el objetivo de estudiar la raza española y su superioridad, con la intención de purificarla eliminando cualquier forma de contaminación que diluyera su pureza. Sus teorías quedaban reflejadas en sus libros, incluyendo Eugenesia de la Hispanidad y regeneración de la raza, en el que definía raza como espíritu. “La raza es espíritu. España es espíritu. La Hispanidad es espíritu… Por eso hemos de impregnarnos de Hispanidad… para comprender nuestras esencias raciales y diferenciar nuestra raza de las extrañas”. Este espíritu lo definía como “militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual”. Y para mejorar la raza era necesaria “la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales”. Su purificación de la raza incluía el resurgimiento de la Santa Inquisición en contra de las personas que consideraba antipatrióticas, anticatólicas y antimilitares que corrompían la raza española. Afirmó que parte del problema racial de España era que había demasiados Sanchos Panzas (físico redondeado, ventrudo, sensual y arribista), y pocos Don Quijotes (casto, austero, sobrio e idealista), personajes imbuidos en un militarismo, identificando la cultura militar como la máxima expresión de raza superior. (Para expansión de este análisis, ver el excelente libro de Enrique González Duro Los Psiquiatras de Franco. Los rojos no estaban locos. Península, 2008).

Vallejo Nájera tenía un gran desprecio para las personas corrientes y creía que la sociedad moderna necesitaba de una “minoría selecta… con espíritu aristocrático… imbuido en una misión especial de salvar al país y a la raza”. Era también profundamente anti-mujer, considerando que “las hembras no estaban facultadas para la lectura de libros”. Desaconsejaba a las niñas que leyeran libros excepto los de carácter religioso, y alertaba que la debilidad mental de las mujeres las hacía especialmente vulnerables al marxismo, el máximo exponente del deterioro de la sociedad. Hablaba del marxismo como de una peste transmitida a partir de los centros urbanos, los centros industriales de la costa de España.

Vallejo Nájera estableció un campo de experimentación en Málaga, “Málaga que ha importado toda clase de ideas”, ciudad costera que él consideraba proclive a tal enfermedad. En aquel campo hizo todo tipo de experimentos, asesorado por agentes de la Gestapo, incluyendo un estudio de 40 malagueñas, milicianas republicanas, consideradas todas ellas como “casos de anormalidad psíquica, exaltadas por sentimientos pasionales… que se sumaron al saqueo para satisfacer impunemente rencores y venganzas personales”. Dentro del campo de concentración agrupaba a los rojos en varias categorías, siendo una de ellas (considerada de las más degeneradas) las mujeres marxistas y catalanas. Fue en estos campos de concentración donde se realizaron tales estudios que generaron la información de la que Vallejo- Nágera concluía que el marxismo era la máxima forma de patología mental, siendo “el marxismo español una mezcla judeo-masónica que la distingue del marxista extranjero, semita puro”.

Tal señor no era una figura menor en el edificio ideológico del Ejército franquista y del régimen militar que estableció. Sus teorías se transformaron en la ideología del régimen. Eran profundamente racistas, contraponiendo la raza española (que se caracterizaba por su masculinismo, canto a la fuerza física, nacionalismo extremo y un profundo catolicismo) a la raza roja inferior, compuesta de subdesarrollados mentales, psicópatas y degenerados, contaminados por un marxismo, judaísmo y masonismo al cual eran vulnerables las clases populares por su subdesarrollo mental.

Tal inferioridad de raza podía corregirse, sin embargo, a la temprana edad de la infancia. De ahí que se requiriese que a las madres rojas se les quitaran los infantes para evitar su contaminación y degeneración. La Acción Social de La Falange y la Iglesia jugaron un papel muy importante en esta depuración de la raza “salvando” a los infantes de tal patología que podía transmitirse de madres a hijos. Tales robos eran frecuentemente hechos para el beneficio de parejas afines al régimen que deseaban tener niños. Miles de niños fueron sustraídos de sus madres rojas.

Esta política de robos era, tal como escribe Enrique González Duro, política del Estado. El Ministerio de Justicia tenía como responsabilidad robar (el término que se utilizaba era recoger) a todos los hijos de los asesinados, encarcelados o desaparecidos, a fin de “liberarles de la miseria material y moral que suponía su distanciamiento del nuevo Estado español”. En 1943 los hijos de presos bajo tutela del Estado eran 12.043.

Estos hechos se han ocultado al pueblo español. El documental Els nens perduts del franquisme, ampliamente galardonado internacionalmente, ha sido mostrado en la televisión sólo en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía (a la 1 de la madrugada). Recientemente se hizo una presentación de una versión abreviada en TV2. Por lo demás no se ha presentado en ninguna otra televisión, sea pública o privada, contribuyendo al olvido de los horrores de aquella dictadura cuyo conocimiento es muy escaso en nuestro país, y que el auto del juez Garzón hubiera podido ayudar a remediar. Su retiro del caso ha aumentado las posibilidades de que aquel horror continúe desconociéndose

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martes, 2 de diciembre de 2008

BOLETÍN INFORMATIVO de afarIIREP

El número de niños perdidos del franquismo supera al de los nietos de las Abuelas de Mayo”
Rodríguez es autor del libro en el que fundamenta parte de su auto sobre las desapariciones el juez Garzón


[A. R. ] [Ciudad Real]


El profesor de la UCLM, Miguel Ángel Rodríguez Arias, es autor del libro El caso de los niños perdidos del franquismo: Crimen contra la humanidad, investigación en la que ha fundamentado parte de su auto sobre las desapariciones durante el franquismo el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón.
Investigador del Instituto de Derecho Penal Europeo e Internacional de la Facultad de Derecho de Ciudad Real, Rodríguez ha recibido varios premios en certámenes jurídicos por trabajos sobre crímenes internacionales y, actualmente, desarrolla una estancia de investigación en la italiana Universidad de Milán, ciudad desde donde aporta su visión sobre las desapariciones de hijos de defensores de la República española, cuyos apellidos fueron modificados y adoptados por “familias afines al régimen”.
PREGUNTA.- ¿Cuántas personas aproximadamente sufrieron el cambio de identidad? ¿Existen datos de Castilla-La Mancha y Ciudad Real?
RESPUESTA.- Al igual que sucedió con el caso de las fosas de Franco, el problema es que el Estado no ha cumplido con sus deberes de investigación oficial de estos hechos, de modo que no hay datos oficiales. Por ejemplo tras la investigación de la Audiencia Nacional ahora sabemos que en la provincia de Ciudad Real continúa habiendo unos 1.694 ejecutados abandonados en fosas comunes, siendo la segunda provincia de Castilla La Mancha, tan sólo detrás de Toledo, con 3.970 desaparecidos. En todo caso, Ciudad Real es una de las provincias con una cifra más alta de ejecuciones de España.
Aunque todavía cueste hacerse a la idea de tal horror, con más de 7.000 víctimas de las matanzas franquistas, Castilla-La Mancha fue un Srebrenica. No lo digo por decir, las cifras del Tribunal penal internacional para la Antigua Yugoslavia están ahí. Y todavía estamos hablando de la sexta comunidad autónoma más afectada de España, en Andalucía se asesinó a pie de fosa a más de 32.000 personas que todavía no se sabe donde están.
Pero respecto a los niños perdidos y en ausencia -todavía al menos- de una investigación oficial sólo podemos hablar con detalle de casos descubiertos casi por azar, como el de Vicenta Álvarez, hija del Capitán de la República Melecio Álvarez, fusilado por Franco, a la que, tras cambiársele el apellido, sería entregada posteriormente a una familia de Herencia.
Habrá que esperar a dicha investigación pero parece previsible que la cifra de niños arrebatados a sus madres por la dictadura de Franco supere ampliamente la cifra del conocido caso de los 800 niños perdidos de la Dictadura argentina por cuya recuperación las Abuelas de Plaza de Mayo llevan luchando sin descanso dos décadas, habiendo conseguido localizar y restablecer la identidad de algo más de un centenar de estos.
En el caso español, y según algunas fuentes de las que también se hace eco Garzón en su auto, podríamos estar ante una macabra contabilidad de miles de casos de niños apropiados por la dictadura de Franco.
P.- ¿Dónde se cometieron estos hechos y por qué?
R.- Las vías de la desaparición infantil aludidas en el ‘Balance de Crímenes de la Dictadura Franquista’, de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa de 17 de marzo de 2007, fueron varias partiendo del robo de niños a las madres republicanas en las cárceles de Franco, o del robo de niños de entornos guerrilleros -y por tanto las que más se prolongaron en el tiempo, todavía en los años 50- para ser entregados a familias adictas al régimen, pero también se mencionaría la “caza del niño rojo en el extranjero”, en alusión a los secuestros en Francia y otros países de los niños puestos a salvo en las colonias infantiles de la República.
P.- ¿Sería posible un reencuentro con sus familias de origen?
R.- No sólo es que sí lo sería, es que el Estado español debe activar los medios de búsqueda para hacerlo posible, de igual modo que Argentina creó por ley una Comisión de Búsqueda de Desaparecidos o una Base Nacional de datos Genéticos, que funcionará hasta el año 2050, en razón de las expectativas de vida biológica y de sus obligaciones internacionales en materia de Derechos Humanos. Aplicar estrictamente los mismos criterios en nuestro país supondría su funcionamiento al menos hasta el año 2020.
De hecho, otros Estados como Salvador o Guatemala fueron recientemente condenados a poner en marcha tales mecanismos ante los casos de los niñas perdidas Serrano Cruz o el niño Molina Theissen. Sin olvidar el caso de las “generaciones robadas” australianas, donde en febrero de este mismo año 2008 el primer ministro, Kevin Rudd, pidió perdón en nombre del Estado en el Parlamento y ante las familias y niños recuperados, al tiempo que se encuentra en tramitación una ley de indemnizaciones que podría superar los 250.000 dólares por niño perdido, al margen de las indemnizaciones a sus familias. No creo que se haya llegado a tomar plena conciencia aún de la profunda violación de los derechos humanos, ni las enormes implicaciones jurídicas para nuestro país del caso de los niños perdidos.
P.- ¿Hay familiares que se han reencontrado?
R.- Sí, a pesar de que España se haya desentendido de sus obligaciones hacia estas víctimas, algunos familiares consiguieron localizar a sus hermanos arrebatados a través de programas como ‘Quién sabe dónde’, por puro azar al coincidir con alguien que sirvió en el ejército de la República bajo las órdenes del padre verdadero de la víctima, o incluso recurriendo a investigadores privados sufragados de su propio bolsillo, pero estamos hablando de casos aislados. El arbitrario cambio de apellidos que permitió la ley de Franco de 4 de diciembre de 1941 y las dificultades para acceder a los archivos han sido un auténtico escudo para la impunidad de estos crímenes.
P.- ¿Qué es lo que te llevó a escribir este libro?
R.- La impunidad de todo lo perpetrado por el régimen franquista contra los defensores de la Segunda República española siempre me pareció algo mucho más allá del homenaje y de la memoria; algo perfectamente equiparable en muchos casos a los propios crímenes del nazismo.
La situación de los miles de desaparecidos de las fosas llamó además particularmente mi atención dada la especial configuración permanente del crimen de desaparición forzada de personas, lo que ponía en entredicho todo lo (no) actuado en nuestro país. Mucho más aún la situación de los desaparecidos en vida desde su más tierna infancia. Quería contribuir a dar a conocer las distintas posibilidades de acción de las víctimas.
Junto a esto, otra razón fue la absoluta ausencia de textos jurídicos académicos que abordasen los crímenes de desaparición forzada del franquismo, lo que representaba, a su vez, el primer obstáculo a superar para la enseñanza de la asignatura a nuestros alumnos. De este modo, y sobre la base de mis propias investigaciones, en la Facultad de Derecho de Ciudad Real -una de las pocas que cuentan con una asignatura específica de Derecho Penal Internacional- los crímenes de desaparición forzada del franquismo se estudian como parte del programa de la asignatura. En la medida que resulte posible, pienso invitar a nuestras clases a algunas de las personas y organizaciones implicadas en la causa de los desaparecidos del franquismo ante la Audiencia Nacional y con las que he venido colaborando en estos últimos meses.
P.- ¿Cuáles serían las medidas a adoptar a nivel nacional e internacional?
R.- Resulta difícil hacerse una idea de la dimensión de la tarea de la que estamos hablando, ya que no he encontrado ni un solo tratado o instrumento internacional en materia de derechos humanos y desapariciones forzadas que nuestro país no haya incumplido respecto el caso de los niños perdidos. Uno de los ejercicios prácticos que vi con mis alumnos de Derecho Penal Internacional en la Facultad el año pasado fue, precisamente, la comparativa, articulo por artículo, entre proyecto de ley “de la memoria”, y algunos de los principales instrumentos internacionales en materia de reparación a las victimas y lucha contra la impunidad. Ellos mismos no daban crédito de que las cosas se pudiesen estar planteando así ante la situación de los desaparecidos, y hablamos de alumnos de la Licenciatura de Derecho.
Hay que modificar la ley ‘de la memoria’ ante el caso de las fosas y mucho más todavía, si cabe, con el caso de los niños perdidos. O incluso adoptar una nueva legislación específica sobre los desaparecidos. En una de mis investigaciones publicada en Jueces para la Democracia, he localizado una veintena de sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que dejan en evidencia lo profundamente contrario al Convenio Europeo de Derechos Humanos de alguno de los artículos de la ley ‘de la memoria’.
P.- ¿Estos hechos de la desaparición de niños en el franquismo han prescrito?.
R.- Otra cosa más que saco a la luz en mi libro sobre los niños perdidos y que Garzón recoge en su auto, es la incoherencia de aceptar la validez de la condena del Mariscal Keitel en Nuremberg por las desapariciones de personas en del ‘Decreto Noche y Niebla’ de Hitler, fechado el 7 de diciembre de 1941, y que se diga después que la ley de desaparición infantil de Franco, de tan sólo 3 días antes, el 4 de diciembre de 1941, queda fuera del alcance temporal de Nuremberg; que se diga que es una aplicación retroactiva del derecho, que ha prescrito y no sé qué cosas más.
Las responsabilidades del Estado en el caso de los niños perdidos del franquismo se multiplican al tratarse de víctimas desaparecidas en vida, que continúan vivas, con hermanos e incluso algunas madres de avanzada edad que continúan a la espera del anhelado reencuentro familiar en los últimos momentos de su vida.
Eso nos exige diligencia. Cada día que nuestro Estado continúa incumpliendo las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos respecto a estas víctimas, representa otro día más que se les está robando a los niños perdidos y a sus familias. Este hecho dota de un cariz jurídico distinto a todo lo relativo a este tema.
P.- ¿En qué puede afectar la Ley de Memoria Histórica a la reparación de daños?
R.- Por increíble que parezca la ley de la Memoria ni menciona el caso de los niños perdidos, aunque se trate del caso más grave de desapariciones forzadas del franquismo según el derecho internacional, dado el especial carácter indefenso de las víctimas, niños de tan sólo uno ó dos años de edad o a veces ni tan siquiera eso.
De hecho la situación de estas víctimas no ha sido abordada por ninguna otra norma anterior a lo largo de los últimos 30 años de democracia tal y como constato en mi libro. Y con ello mismo también será olvidado el simultáneo carácter de género de estos crímenes contra la humanidad como forma de represalia cruel e inhumana contra toda una generación de mujeres por su compromiso con la democracia y la igualdad.
Pero si hay una cosa que me gustaría recalcar es la situación en la que, tras años y años, continúan todavía las familias de unos y otros desaparecidos en nuestro país. Me parece profundamente inhumana y equivocada, bajo cualquier punto de vista ético o jurídico; ahora más que nunca tras abrirse nuevas incertidumbres para todas estas personas en nuestro ámbito jurídico interno.
[CIUDAD REAL]

Fuente:* Lanza Digital, 24 de noviembre de 2008

http://www.lanzadig ital.com: 80/diariolanza/ pb/periodico/ periodicodetalle .asp?REG= 23600&sec=CIUDADREAL


Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el franquismo

http://www.afar2rep .org
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lunes, 2 de junio de 2008

LOS NIÑOS ROBADOS DEL FRANQUISMO

LOS NIÑOS ROBADOS DEL FRANQUISMO

La periodista catalana Montserrat Armengou presentó en Eibar un documental sobre el destino de los hijos del bando republicano.

El Correo Digital/Ricardo Díezeibar/26-05-2008


En cualquier conflicto armado, la población civil siempre sale perdiendo, y más aún quienes pertenecen al bando de los vencidos. Además, los más vulnerables, mujeres y niños, son los que se llevan la peor parte. El público eibarrés tuvo la ocasión de reflexionar sobre esta realidad con ocasión de la proyección del documental 'Los niños perdidos del franquismo', que tuvo lugar hace unos días en el salón de actos de Portalea.

La periodista catalana Montserrat Armengou, autora de este trabajo, vino a Eibar a presentarlo y a animar el posterior debate, todo ello organizado por 1937 Intxorta Kultur Elkartea, una asociación presidida por el eibarrés Jesús Gutiérrez que tiene como objetivo recuperar la memoria histórica.


El documental aborda la represión que vivieron las mujeres y niños que fueron encarcelados tras la victoria de las tropas franquistas, y se apoya en numerosos testimonios orales de diferentes mujeres que narran todo tipo de vejaciones. En muchos de los casos, el 'delito' que se les imputaba era ser esposas o hermanas de los hombres que combatieron en el bando republicano, un hecho que para los franquistas era suficiente para llevarlas a prisión junto a sus hijos.



Pero el infortunio no quedaba ahí. La situación en las cárceles era penosa. Debido a los arrestos masivos, se vivía en una situación de hacinamiento en las celdas. Apenas daban de comer a las presas y las condiciones higiénicas eran lamentables. Por ello, muchos de los niños que entraron con sus madres a las cárceles murieron en ellas. A los que sobrevivían, no les esperaba un destino mejor. Eran separados de sus madres y dados en adopciones ilegales.


Uno de los casos más cercanos fue la cárcel de mujeres de Saturrarán. En el documental ofrece su testimonio una de las que fueron encarcelada allí, y narra las condiciones infrahumanas que vivieron.


Armengou siempre ha estado interesada en investigar la historia, y buscar en ella la noticia, la exclusiva, lo que aún no se ha contado. Por ello, cree en la necesidad de difundir un reportaje como éste. «Pienso que es noticia saber que el régimen franquista fue tan cruel robando niños», opina la periodista catalana. «El referente que habíamos puesto siempre en Argentina lo encontramos aquí mismo. Se trataba de niños que eran separados de sus madres por varias vías, bien al nacer o cuando cumplían tres años y tenían que salir de la cárcel por una ley idéntica a la que existe hoy en día. Luego eran dados en adopciones irregulares».


Durante la investigación periodística, Armengou descubrió que los menores que entraban en prisión no eran registrados. «Este hecho nos alarmó muchísimo, y nos llevó a seguir por ese camino hasta encontrar testimonios orales que lo corroborarán», explica. «Por supuesto, al no quedar registrados, podían hacer con ellos lo que quisieran».


La mayor dificultad para este trabajo fue encontrar a personas que contaran su 'calvario'. «Todavía existe el miedo a hablar, aunque ya hace más de 30 años que acabó la dictadura. Eso sí, las que dieron la cara para este documental, en general, agradecen que haya alguien que les escuche; que su relato interese hoy en día».


Otro problema añadido fue el de la documentación. «No hay grandes problemas para acceder a los archivos, el problema es el estado de los archivos. Muchos lugares donde ha habido documentación importante han sido destruidos, algunos de ellos deliberadamente. También hay una cantidad ingente de documentación que todavía no está clasificada ni ordenada, con efectos muy importantes no sólo para el investigador sino para cualquier persona», afirma Armengou.


Sanear el pasado


Para la periodista, el Estado español tiene como asignatura pendiente la memoria histórica. «Aquí, una simple tramitación de una Ley de Memoria Histórica parece que nos tiene que abocar a una Guerra Civil. Sin embargo, en otros países han sido capaces de llevar al banquillo a los criminales de ese periodo dictatorial, y no ha pasado nada. Ya que aquí no se ha hecho eso, al menos que haya esa justicia reparativa mediante la recuperación de la memoria histórica. Además, está probado por experiencia histórica que los países que no sanean bien su pasado son problemáticos», señala. «No entiendo qué problema puede haber en hablar tranquilamente del pasado. Además, teniendo en cuenta que ya han pasado muchos años. Otros países han resuelto este tipo de problemas mucho más rápido».

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