lunes, 13 de julio de 2009

La financiación de la ley. - PÚBLICO


Sólo un 19% de las subvenciones de Presidencia para recuperar la memoria histórica costean la identificación de cuerpos . Una asociación recibe 120.000 euros en tres años para 314 restos



La financiación de la ley. - PÚBLICO
DIEGO BARCALA - MADRID - 06/07/2009 08:00

Una habitación de 30 metros cuadrados en la Universidad Autónoma de Madrid es el laboratorio más grande de España que identifica restos rescatados de las fosas comunes de la Guerra Civil. El equipo científico que trabaja en recomponer las vidas de 314 esqueletos acumulados en cajas está compuesto por un antropólogo forense, dos arqueólogas en paro, un historiador aficionado y un becario que documenta toda la información. El becario es el único que cobra. Sólo un 19% de las subvenciones del Gobierno para desarrollar la Ley de la Memoria Histórica están dedicadas a la recuperación de cuerpos.

El Ministerio de Presidencia otorga cada año, desde 2006, una cantidad aproximada de dos millones de euros para proyectos relacionados con la recuperación de la memoria histórica de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo.
El 81% de las ayudas se dedica a libros, exposiciones o jornadas

En su primera convocatoria primaba en las bases de la misma los proyectos relacionados con "la recuperación de los cuerpos". Sin embargo, durante tres años seguidos, las ayudas dedicadas a este fin apenas han alcanzado los dos millones. El 81% restante, de los 11,5 millones repartidos en total, ha sido dedicado a libros, exposiciones o jornadas.

"Está bien que paguen los libros o los monolitos, pero la subvención a nosotros nos supone una propina", apunta el representante de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Burgos, José Ignacio Casado, que en el equipo de la Autónoma ejerce de historiador. Además, añade otro dato que explica la urgencia de la subvención en su caso: "Tenemos a muchos familiares esperando a que se acabe el trabajo de identificación para que les entreguemos el cuerpo. El problema es que muchos se nos mueren en la espera".

La situación contrasta con lo que ocurre en Catalunya, donde gracias a la reciente aprobación de la Ley de Fosas, la Administración autonómica pagará por mandato legal la apertura de las sepulturas colectivas siempre y cuando existan indicios documentales de que una determinada persona está enterrada allí.
"Muchos se mueren en la espera de la identificación de su familiar"

Casado irrumpe en el laboratorio con un documento en la mano. El papel es una lista de los presos que fueron sacados de la cárcel una madrugada de agosto. Los nombres coinciden con algunos de los asesinados cuyas muertes tratan de explicar 70 años después.

"Por el análisis de los huesos se pueden saber muchas cosas. Si tiene fractura post mórtem o pre mórtem. Es decir, si fueron maltratados, cómo los mataron...", explica Ríos. El objetivo de este equipo de la ARMH es ayudar a las agrupaciones de familiares y crear una gran base de datos que cuente la verdad del suceso histórico. "No se pueden explicar estos asesinatos sin un contexto global", añade Ríos.

La mesa central del laboratorio la ocupa un esqueleto completo con un agujero en el cráneo. "A estos los mataron dentro de la fosa. Primero les metieron y luego les dispararon", interpreta Casado con los datos del exhaustivo informe de la fosa de la que procede el cadáver.

Al lado, descansan en cajas los objetos que fueron rescatados en la excavación: un reloj, un crucifijo, una moneda, un pastillero e incluso gomas de borrar. "Aunque los huesos estuvieran desintegrados siempre puede haber objetos como unas suelas de goma que expliquen cuántos cuerpos había", comenta Ríos.

La asociación de Casado ha recibido una subvención de 120.000 euros de Presidencia en tres convocatorias. Un dinero que no costea todo el proceso. "Sólo con desplazar a un equipo de antropólogos durante dos días a excavar una fosa ya habríamos gastado el presupuesto. Menos mal que lo hacen voluntarios", explica. En la ayuda de la convocatoria de 2008 se encontraron con una paradoja. El Gobierno exige escrupulosamente una rendición de cuentas que justifique, en un año, el uso de la subvención. Por error, la ARMH indicó que tendría la identificación de los cuerpos de una fosa en ese año, pero al ritmo que les posibilitan los medios de los que disponen, era imposible. El Ejecutivo solicitó entonces la devolución del dinero.
ADN y documentación

El rigor científico con el que trabajan es total. "La parte documental es fundamental porque a veces, con la prueba de ADN, no es seguro que el cuerpo analizado sea la persona buscada", relata Ríos. Más de una vez se han encontrado con una coincidencia de más de un 95% en el código genético del resto hallado y del familiar que reclama su cuerpo. Sin embargo, en los pueblos pequeños, donde la represión fue muy dura, era común que hubiese multitud de lazos familiares entre los vecinos. "Si a la coincidencia genética le añades pruebas históricas, ya sí que garantizamos y firmamos el informe", concluye el antropólogo.

Cuando la Audiencia Nacional abrió una causa a través del juez Baltasar Garzón para investigar el paradero de 150.000 desaparecidos, salieron cálculos demagógicos sobre el coste que tendría el proceso. La cuenta era sencilla: tantos desaparecidos a 500 euros la identificación genética daba una cantidad escalofriante. Sin embargo, las pruebas genéticas apenas son necesarias para un 30% de los cuerpos encontrados: son aquellos que todavía mantienen familiares vivos. "Existe gente muy capacitada en España para hacer esta labor, lo que pasa es que no hay nadie que ponga el dinero", argumenta Ríos.

El Gobierno confía en la labor altruista de las agrupaciones de familiares. De hecho, el Ejecutivo les ha enviado una ficha para que cuenten los datos de la fosa donde están sus antepasados, los datos de los desaparecidos y las fuentes de información. Estos colectivos se siente explotados y hartos. El Gobierno pide a las víctimas que busquen las fosas cuando la ley atribuye la tarea a las "Administraciones públicas".

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Palencia localizada una fosa con 26 cadáveres luego de cuatro años de búsqueda

Localizada una fosa en Palencia con veintiséis cadáveres tras cuatro años de búsqueda
Es el mayor enterramiento de la Comunidad con 'paseados' de una sola vez
Eran vecinos de Torquemada; la noche de su muerte, 80 niños quedaron huérfanos
MIGUEL ÁNGEL VERGAZ
PALENCIA.- La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (AMRH), después de cuatro años, ha conseguido localizar una fosa con los restos de veintiséis vecinos de Torquemada (Palencia) que fueron fusilados durante la Guerra Civil, la noche del 8 al 9 de octubre de 1936.

El topónimo del pueblo, Torquemada, fue un triste presagio, pero los hechos no pasaron en la Edad Media sino hace poco más de medio siglo. En la noche del 9 de octubre de 1936, los milicianos falangistas entraron en esa localidad palentina y buscaron a 25 personas cuyos restos, en el día de hoy, tienen el triste honor de componer la mayor fosa común de 'paseados' de una sola vez, encontrada en Castilla y León. No por nada, desde aquella noche infame, los vecinos de la zona llamaron al enclave, 'la tierra de los muertos'.

La asociaciones de la Memoria Histórica de Palencia y Valladolid, han logrado, ayudadas de un nutrido grupo de voluntarios culminar una de sus exhumaciones más laboriosas en el término municipal de Santayuso, vecino al de Torquemada y donde fueron ocultados los cuerpos de los desdichados vecinos de este último pueblo.

"Otras fosas fueron rellenadas con dos o tres sacas de personas asesinadas en el mismo lugar de su enterramiento o en otro cercano, pero esta es la excavación más grande de personas asesinadas de una sola vez".

Según Julio del Olmo, arqueólogo de la excavación y Albano de Juan, forense que clasifica los restos, el trabajo comenzó hace cuatro años y obligó a remover "más de dos hectáreas de terreno". Una intenso trabajo para el que han contado con la colaboración del dueño de esa parcela pero que tardó porque, en palabras de Juan, "el lugar cambió mucho con la concentración parcelaria".

Al fin, el pasado martes, asomaron los primeros restos humanos que hoy domingo fueron colocados en una gran y escalofriante mesa para su clasificación.

Una labor en la que han colaborado cerca de 80 personas entre los miembros de las asociaciones, vecinos y familiares. Estos últimos trabajaron con la habitual carga de sentimientos encontrados de tristeza por encontrar a sus antepasados y alivio por poder darlos sepultura.Y es que en Torquemada, el 9 de octubre de 1936, 80 niñas y niños quedaron huérfanos en una sola noche.

Las observaciones forenses coinciden con los testimonios. 25 hombres, entre los que se encontraban el alcalde constitucional, militantes socialistas y comunistas, personas de ideología progresista y simples jornaleros que frecuentaban la casa del pueblo fueron conducidos hasta el lugar y fusilados en dos tandas.

Algunos de los cráneos tienen el orificio del tiro de gracia y, adheridos a los huesos, trozos de tejido o calzado que serán clave para reconocer los cuerpos, si bien en muchos casos no será posible.
Para los responsables de las asociaciones de la Memoria Histórica éste es un caso ejemplar de aquellos a los que se refiere el auto del Juez Baltasar Garzón. "El pueblo de Torquemada no puso ninguna resistencia a los rebeldes contra la República. El alcalde derrocado entregó la llave al puesto por las nuevas autoridades. Éste último era un médico decidido a que la represión no se cebara en su pueblo, pero fue trasladado a otra provincia y es entonces cuando sucedieron los asesinatos".

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene previsto continuar esta semana con los trabajos de recuperación de los restos para que, una vez exhumados, los forenses puedan llevar a cabo las labores de identificación de las víctimas, un trabajo que se desarrollará durante varios meses, según han informado a Efe fuentes de la Asociación.

El presidente de la ARMH en Palencia, Pablo García Colmenares, explicó recientemente que "no terminaba de entender muy bien" porqué la fosa no ha podido ser localizada con anterioridad después de años de trabajos, "ya que en principio tenían bastante definida su ubicación".

"No sabemos si se ha debido a la concentración parcelaria que se ha realizado en la zona, a algún cambio en la configuración paisajística o a otro tipo de excavaciones que se hayan podido realizar y que hayan llevado de un lugar a otro estos restos", explicó.

García Colmenares ha resaltado que han llegado a trabajar en dos hectáreas de terrenos, algo muy poco común en las labores de exhumación llevadas hasta ahora a cabo, teniendo en cuenta que es una de las fosas más importantes en cuanto al número de restos de represaliados excavadas en la Comunidad.

La ARMH ha mostrado su apoyo a la iniciativa que el juez Baltasar Garzón está llevando a cabo en cuanto a tras elaborar un censo de fusilados y desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.

Bajo este prisma, el juez de la Audiencia Nacional cuenta con una lista de 1.180 desaparecidos en la provincia de Palencia durante este periodo.

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